El emblemático «Palacio de burbujas» de Pierre Cardin sale a la venta

EN LA COSTA AZUL

El precio del inmueble lo ha convertido en una de las casas más caras del mundo

Se le conoce como “Palais Bulles” -o lo que es lo mismo, el “Palacio burbuja”- y era propiedad del maestro de la costura, Pierre Cardin, que falleció el 29 de diciembre de 2020. Una villa de 1200 metros cuadrados ubicada cerca de Cannes, en la Costa Azul, que ahora está a la venta por un valor estimado de 335 millones de dólares.

Con una arquitectura única con formas esféricas -obra del legendario diseñador húngero Antti Lovag, autor de otros proyectos tipo “burbuja’- el palacio cuenta con un total de 10 suites, varios jardines, una piscina y un auditorio al aire libre con una vista impresionante de la bahía de Cannes.

Una obra construida para Pierre Bernard en 1984 y terminada en 1989 que se enfila por la cadena montañosa de la costa de Esterel, en Francia, que desemboca en la costa mediterránea. Cada habitación está decorada por artistas contemporáneos y adornada por muebles de diseño a medida.

Solo tres años después de que finalizaran las obras, la propiedad fue adquirida por el difunto Pierre Cardin. El creativo se enamoró de su estructura y pensó que era el lugar perfecto para “exhibir las obras de diseñadores y artistas contemporáneos”. Antes de su fallecimiento, el diseñador puso a la venta el palacio por un valor estimado de 335 millones de dólares, lo que la convierte en una de las casas más caras del mundo.

La razón por la que el arquitecto Lovag le dio a la casa una estética circular es porque, para él, las líneas rectas eran “una agresión contra la naturaleza”, que no crea de forma natural formas simétricas. El arquitecto creía que los círculos eran fundamentales para el desarrollo de las vidas humanas. Esto, se puede ver plasmado en obras como “Maison Gaudet”, la “Villa Roux” y, por supuesto, “Le Palais Bulles”.

En cuanto a este último, se puede observar como cada esfera se enrolla con la que tiene a continuación, a través de bloques de una estructura de hormigón. La falta de espacios con sus bordes rectos tradicionales es algo que ha cautivado a los arquitectos contemporáneos al mismo tiempo que horrorizado a los más conservadores.

 

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