Titina Matutina montando bicicleta…

Primero fue que los sectores involucrados en esa transacción se pasaron años dándole vueltas en el congreso, retrasando la concesión de ese préstamo, tan necesario para continuar con el desarrollo turístico y urbano de la zona colonial.
Luego de ser tramitado, ahora se aplaza su ejecución porque la nueva alcaldesa Carolina Mejía no lo ha firmado, «dizque por la pandemia», dándole largas al asunto, por lo que el concesionario tuvo que dar un nuevo plazo.
Lo curioso es que mientras le da de lado a la firma del préstamo, la alcaldesa sí tiene tiempo para montar bicicletas como el juego infantil aquel de “Titina Matutina montando bicicleta, que al doblar por una esquina se le cayó una teta”.
Perdonen por lo de la teta, pero así dice el canto infantil que jugábamos cuando chiquito. (Los muchachos de ahora juegan Nintendo y Play Station. En mis tiempos apelábamos a la picardía  y al tigueraje del barrio en los juegos, jugando a «guataco, repíteme el taco», «mano caliente», «el topao’, «manos alantes mi batallón», «trúcamelo», «taquito»,  «una candelita, a la otra esquinita», «a mamá que le mande una cebollita», «dile que coja la más chiquita», y el juego de «la botella» para besar a las caritas)
Continuando, con lo de Carolina, lo primero que hizo fue inaugurar una ciclovía por la avenida Bolivar, una de las de mayor tránsito, para lo cual, muy oronda ella, llegó montando bicicleta a la sede del Ayuntamiento.
¡Para eso si había tiempo y no hay pandemia!.
Una ciclovía que hay que ver si va a resultar (Roberto Salcedo inauguró una en medio del bulevar de la Avenida Winston Churchill, y por ahí no transitan ni los burros montando bicicleta).

Además, ya existen ciclovías en calles más seguras, como la de la Avenida de la Salud en el Parque Mirador Sur.
Pero, siempre aparece un genio…Nos imaginamos quien fue el que le dio la idea de esa ciclovía en la avenida Bolivar, pues se trata de alguien experto en tránsito y en vehículos, el que tiene como asesor.

Algunos dirán que talvéz estamos siendo muy duros con Carolina, pero es que se trata de la primera mujer que llega a la alcaldía de la capital, y no es justo que habiendo tantas carencias y problemas, se estrene ella montando bicicleta, como si fuera un problema vital una ciclovía, mientras le da de lado a la firma de un préstamo de 90 millones concedidos por el BID en condiciones muy favorables para el país.
Pura cursilería la de «Carolina, Carolina», como diría Eddy Herrera en su versión de merengue.
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