Solo un pedazo de sabana vieja y contaminada cubre su desnudez. Está sucio, y debajo del puente donde vive habita el mal olor. Sin embargo, esta es la “casa” que él conoce desde hace casi cuatro años.

Luis Alberto García tiene tres años y medio en la parte inferior de un puente, en la Avenida Paseo Reyes Católicos frente al Parque Zoológico Nacional. Antes de llegar aquí deambulaba por varias calles de Santo Domingo.

A “El Pandi” (como algunos le dicen) se le ve parte de su cuerpo al descubierto. Su pierna derecha parece estar gangrenada y se ve rodeada de insectos.

El hombre, de 64 años de edad, cuenta que luego de la muerte de su madre “se tiró a la calle”, pasados los días fue despojado de 138 mil pesos que poseía, situación que, afirma, lo hizo perder la cordura.

Hace alrededor de ocho años que Luis Alberto no vive debajo de un techo, y ya han pasado tres años y medio desde el día que llegó a las aceras del puente ubicado en Cristo Rey.

“El Pandi” tiene un peso de alrededor de 500 libras, lo que imposibilita su movimiento, sin embargo su ánimo siempre está activo, dice.

Tres piedras y un poco de fuego le sirven de estufa para cocer las  carnes que recibe de quienes se apenan de su situación y aportan a la causa.

Algunos de los transeúntes le facilitan provisiones y otros dinero, con el que supuestamente él envía a comprar alimentos.

Durante la visita de reporteros del Listín Diario un señor en un vehículo de cargar repostería se parqueó frente al refugio de Luis y entregó a este un paquete de pan. El hombre, de unos 50 años, que prefirió mantener el anonimato, dijo sentirse mal por la situación que vive el hambriento e hizo un llamado a las personas para que lo ayuden a salir “de esa miseria”.

De acuerdo con Luis todos los días recibe una docena de pan de parte de ese samaritano.

“El Pandi” pide a la ciudadanía colaborar con él para alquilar una vivienda y disfrutar de la vida que desea.

“Yo lo que quiero es tranquilidad, que yo pueda tener mi casa para  invitar a mis amigos a un sancocho, a bebernos una cerveza. Compartir con la sociedad”.

A pesar de su sobrepeso y un problema de circulación que generó la llaga en su pie, el hombre, que afirma haber sido profesor de Matemáticas, dice que no sufre de ninguna enfermedad y que está “totalmente sano”.

Dentro de las diversas ideas que expresa, con cierto grado de incoherencia que denotan irregularidades en su sentido, dice que recibe un sueldo de pensión por parte del Ministerio de Educación, que, según informó, varía entre 2mil y 6mil pesos, dato que no pudo ser confirmado por este medio.

Vecinos denuncian

Algunas de las personas que rondaban por el lugar describieron a Luis Alberto García como una persona desconsiderada y que se encuentra pagando “todo lo malo que hizo”, esta última afirmación fue corroborada por él mismo más adelante.

En varias ocasiones los vecinos del sector han acudido a las autoridades para solicitar que el indigente sea llevado a un lugar seguro, pero afirman que este no quiere moverse del lugar ya que, según ellos, ese es su “método de búsqueda”.

Las personas consultadas coincidieron en que el hombre actuó de manera incorrecta  durante varios años de su vida, y que tras sufrir una caída por vicios quedó vagando por las calles hasta llegar al lugar donde está ahora.

De acuerdo con el testimonio separado de media docena de personas, en la actualidad “El Pandi” o “El criminal”, como él mismo dice llamarse, se dedica a comprar sustancias tóxicas y consumirla a la luz pública, situación que preocupa a los residentes del sector por la gran cantidad de niñas adolescentes que pasan frente a él al salir de la Escuela República de Aruba.