CUENTAN VICISITUDES QUE PADECIERON TRAS LA ISLA SER AZOTADA POR EL HURACÁN MARÍA

Dentro de una pequeña embarcación gris de la Armada Dominicana (Marina de Guerra) vinieron nueve dominicanos de la isla de Dominica la mañana de ayer. Siete eran mujeres, un hombre y un niño. Allí el huracán María, de categoría cinco, destruyó su entorno.

“Me iba a dar un shock porque no había agua, ni comida ni luz y los ingleses estaban maldiciéndonos porque la comida que llegaba era para ellos y no era para los dominicanos”, dijo Ramón Darío Puelo, un criollo que tenía ocho años viviendo en Dominica.

A dos semanas del paso del fenómeno sobre ese territorio, aún se sentía emocionalmente devastado. Fue un momento muy duro para él y su esposa porque 90% de la isla estaba destruida.

Su casa quedó casi intacta después del huracán. Puelo la utilizó como un alberge para personas que no corrieron con su misma suerte y se les arruinó su vivienda.

Contó que el huracán fue tan dañino que una pareja de dominicanos que co- nocía falleció por sus efectos.

Isabel Rojas, tras cuatro años de vivir en Dominica, no tuvo otra opción que regresar a República Dominicana.

Antes de la catástrofe trabajaba en un bar y en un salón de belleza. Pero tras el ciclón perdió su trabajo en ese país.

Rojas, al igual que muchas personas afectadas, tuvo que bañarse y lavar su ropa en los ríos. Llegó en ocasiones a utilizar esa agua para los quehaceres del hogar.

“Uno tenía que ir a lavar a los ríos, a veces hasta cocinar con el agua de los ríos.

Desde el lunes 18 de septiembre que arribó el huracán no hay ni luz ni agua”, afirmó la mujer, que antes de irse a Dominica, residía en el municipio San Antonio de Guerra de Santo Domingo.

Yosi Marilyn Concepción duró cuatro años viviendo en el sótano de una casa rentada, pero también vino ayer. Considera que no tenía sentido quedarse en Dominica, donde no tiene familia, además de que perdió su trabajo como ayudante de cocinero en un hotel a causa de que quedó en ruinas. “No he hecho nada malo, no he matado, no he robado, vengo con mi frente en alto a estar con mi familia tranquila”, manifestó Concepción.

Relató que en un momento se le acabó el gas y tuvo que cocinar con leña para alimentarse. Pero a pesar de todo, le gustaría regresar a Dominica en un futuro, ya que tiene una hija de dos años que nació allá.