La arquitecta francesa Odile Soudant, a la que Brad Pitt tendrá que pagar 565.000 euros (675.000 dólares) por un caso de impago, anunció hoy que demandará de nuevo al actor estadounidense por un caso de propiedad intelectual.

Esta acción judicial de Soudant, confirmada en un comunicado, se refiere también a la mansión de Miraval, en la Provenza (sureste de Francia), que Pitt adquirió en 2008 por 45 millones de euros (53 millones de dólares) con Angelina Jolie.

Si la primera denuncia ganada el pasado abril en el Tribunal de Apelación de París fue por los impagos de Pitt, que llevaron a la quiebra a la empresa de Soudant, esta segunda será sobre la autoría de la iluminación de la mansión.

La arquitecta reprocha a Pitt -gran aficionado a la arquitectura- haber reivindicado ser el autor de esa instalación cuando, de acuerdo con su versión, fue ella misma quien la ideó.

“En esas condiciones, a Odile Soudant no le queda más remedio que poner en marcha en las próximas semanas nuevas acciones judiciales destinadas a que la autoría de sus obras sea reconocida y respetada”, indicó en la nota.

Cuando comenzaron a circular los rumores sobre este nuevo procedimiento, los letrados del actor estadounidense replicaron, en declaraciones al diario “Libération”, que la mansión de Miraval es un lugar “únicamente privado” donde no se aplica la regulación de la propiedad intelectual.

No obstante, el abogado de la artista aclaró que la iluminación se utilizó para el escenario de la última campaña de publicidad de la firma francesa Guerlain.

La tormentosa relación profesional de Pitt con Soudant comenzó en 2010, cuando el actor se puso en contacto con ella, conocida por haber trabajado junto al célebre arquitecto Jean Nouvel, para que iluminase cuatro de los edificios de Miraval.

Los trabajos de reforma se desarrollaron sin problemas durante tres años hasta que el actor se interesó por la elevada factura y por los múltiples retrasos.

La compañía luxemburguesa de la pareja de estrellas de Hollywood culpó por entero a Soudant de todo eso, según Libération.

A partir de ese momento, Pitt dio la orden de suspender los pagos a la empresa de la artista francesa, cuya facturación dependía en casi un 70 % de las obras en Miraval.