A la 1:00 de la tarde de ayer una fila “kilométrica” se alargaba por toda la Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte, donde cientos de personas, en su mayoría jóvenes, asistieron para esperar su turno y adquirir los esperados lentes especiales para ver el eclipse solar parcial, los cuales serían entregados a partir de la 1 de la tarde.

Pero de repente, al caminar hacia la explanada frontal del Museo Nacional de Historia Natural Eugenio de Jesús Marcano, donde se entregarían los lentes y se vería el fenómeno a través de telescopios y artefactos especializados, se terminaron. Yajaira González, una mujer que se encontraba desde la 1:30 en el lugar, estaba decepcionada porque no alcanzó un par de lentes. “Este evento es un desorden. Cómo es que ya se acabaron los lentes”, dijo.

Un tumulto estaba casi encima de uno de los miembros de la Sociedad Astronómica Dominicana (Astrodom), quien se encargaba de entregar los lentes, las personas se peleaban, e incluso arrancaban de las manos de otros el preciado objeto.

Inicio del eclipse 
El eclipse solar que estuvo visible parcialmente para República Dominicana mantuvo expectantes a miles de dominicanos desde que el reloj marcó las 2:00 de la tarde de este lunes.

A las 2:10 cuando recién había iniciado el eclipse uno de los miembros de Astrodom decidió correr para que las personas no lo lastimaran, lo que provocó que fuera perseguido.

Veinte minutos después aún el sol resplandecía, las personas estaban sentadas en el césped, los niños miraban con sus lentes asombrados al cielo, mientras otros con botellas de agua en manos disfrutaban del primer eclipse solar del siglo que tenía casi 20 años sin presenciarse.

Uno de los miembros de Astrodom que prefirió no decir su nombre, describió el eclipse como algo espectacular, lo vio a través del frágil lente de plástico justo cuando la luna estaba de costado al Sol. “Aunque se veía solo un pequeño círculo, se notaba que había algo extraño sobre el sol”, añadió.

Momentos después, mientras más personas llegaban y las expectativas crecían, el cielo comenzó a oscurecerse. Fue allí que algunos asistentes decidieron irse y antes de hacerlo, vender sus lentes.

“Yo voy a vender estos lentes a 300 pesos porque duré varias horas en la fila, y el tiempo vale oro”, dijo una chica que al presenciar un poco del eclipse decidió retirarse de la Plaza de la Cultura.

Pero ella no fue la única, también estuvo el caso de un hombre que manifestó que le habían regalado lentes y que los tenía “en oferta”, dos por 400 pesos, “porque necesito el pasaje”.

A las 3:15 comenzó a llover. Primero cayeron algunas gotas débiles, pero nadie se movió del césped, incluso otros estaban en la azotea del edificio con cámaras para capturar el momento.

DECEPCIONADOS POR NO PODER VERLO 
A las 4 de la tarde aún llovía. Los que quedaban se refugiaron debajo de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña. Melissa Pérez, quien llegó a 1:00 de la tarde, indicó que se sentía decepcionada porque se trasladó desde lejos parahacer la fila pero no pudo ver el eclipse por falta de lentes.

“No debieron anunciarlo por las redes sociales y los medios de comunicación si no habría abasto para todos”. A las 4:43 de la tarde, cuando terminaría el fenómeno, ya solo estaban en el lugar dos miembros de la Sociedad Astronómica Dominicana en la explanada. La lluvia aguó la fiesta.