UNA CHISPA QUE SE MANTIENE VIVA Y UNA VOZ QUE NO CALLA

Evelyn Vásquez, cantante y misionera católica, sonríe con los ojos y con una dentadura que tendría trabajo, sin problemas, en un anuncio de televisión. Su sonrisa asoma, una y otra vez, durante todo el tiempo que estás a su lado. Es su primera carta de presentación. La segunda son los besos. Te besa al saludarte, en medio de la conversación y al despedirse, que puede suceder varias veces.

Mientras la escuchas hablar de Dios, del concierto que ofrecerá este 29 de julio y de su vida, que ha estado en peligro en numerosas ocasiones, por quemaduras una vez y por cáncer dos, piensas en cómo describirla con justicia.

Bastaría con decir que se trata de un ser humano luminoso y cálido. De hecho, la calidez de su abrazo te toma por sorpresa. Tratas de establecer distancia, para poder entrevistarla, pero te vas acercando y, cuando acaba el encuentro, ella te dice que te quiere y tú le respondes que es correspondida. Así de intensa, arrolladora y convincente es la personalidad de Evelyn, la testigo del amor de Dios, llena de cicatrices, que todo el tiempo habla de estar alegre y feliz.

Su historia, aunque la hayas escuchado antes, te estremece. Ha dado testimonio en el transcurso de dos décadas, aquí y en distintos países. Sufrió abuso emocional cuando niña. Era una veinteañera cuando tomó una mala decisión: agregó combustible a una lámpara encendida, y se prendió como una antorcha humana.

Lo ocurrido transformó su existencia. Le dijo a Dios que si quería se la podía llevar, pero, que si la dejaba vivir, daría testimonio de Él. Entonces pertenecía a un grupo de oración, pero ni pensaba en convertirse en una artista y misionera católica. Sobrevivió y hacia ese destino se encaminaron sus pasos. Su trayectoria incluye pertenecer al Grupo Alfareros, luego continuó cantando de manera independiente y, con su primera producción en solitario, en el año 2004, fue nominada a los premios Casandra, hoy Soberano. Desde hace quince años, encabeza el ministerio “Evelyn Vásquez y Shalom pa’ ti” o “Paz de Dios para ti”.

Viva para un fin
Ha dado testimonio en el transcurso de dos décadas, aquí y en distintos países. Era una jovencita cuando tomó una mala decisión: agregó combustible a una lámpara encendida, y se prendió como una antorcha humana.

“Gracias por este resultado”
Más de 20 años después de aquel accidente con la lámpara, en diciembre del 2014, a Evelyn le diagnostican cáncer de mama tipo cuatro. Con el diagnóstico en la mano, sin abrirlo, acudió al Santísimo. “Levanté el sobre, se lo mostré al Señor y le dije: Señor, gracias por este resultado. He aquí a tu hija. Que se haga en mí tu voluntad, pero que detrás de ella no esté la mía”.

La primera quimioterapia que recibió le explotó la flora intestinal. Estuvo nueva vez entre la vida y la muerte. Además de lo difícil del tratamiento, la cirugía que vino después, no solo dejó marcas externas.

Durante 21 días, después de sufrir una mastectomía, Evelyn lloró la pérdida de una parte de su cuerpo, y vivía el luto. Pero el día 21 dice que se levantó riendo, cantando y con los brazos en alto en señal de alabanza. “Ese día el Señor me regaló tres canciones de mi producción “Pa’ la calle”. En los diez días siguientes, Evelyn escribió el resto de la producción.

Se levanta y se llena de actividades. Pero meses más tarde, empieza a sentir molestias. Pese a que se ejercita con regularidad, siente que se agota. Se somete a una biopsia y viaja, sin abrirla, a México. En ese momento tiene la agenda llena hasta febrero del 2017. Se va a misionar a Veracruz, Michoacán, Jalisco y Colima. Regresa. Once meses y medio después de que le anunciaran que en su cuerpo no había rastros de cáncer, le informan que hizo metástasis. La enfermedad afectó esta vez el esternón. Una nueva prueba.

“Las pruebas son retos de amor y retos de fe, para testificar a través del sufrimiento. Lo que estoy viviendo es un nuevo desafío para, nueva vez, dejar las cosas vanas y que crezcan las buenas para pasar de ostra a perla preciosa”, dice Evelyn.

Y la música no para
El cáncer, muchas veces, primero derrota al espíritu, antes que al cuerpo. En el caso de Evelyn, la lucha entre su espíritu y esta enfermedad, siempre a la luz de una fe contra viento y marea, ha sido pareja. En este momento, lejos de guardar cama, Evelyn prepara un nuevo concierto para celebrar sus quince años de trayectoria musical en el ministerio “Shalom Pa’ ti”.

El concierto será el sábado 29 de julio, a las 7:30 de la noche en el auditorio de Sambil, y lleva el nombre de su producción “Pa’la Calle”. Otro objetivo del concierto es la prorecaudación de fondos para contribuir al tratamiento del cáncer que padece.

APOYANDO A EVELYN
Las boletas de “Pa’la calle” están a la venta en la Librería Sígueme, de la Casa de la Anunciación, y en la Librería De colores, de la Casa San Pablo. La entrada general son RD$400 pesos y VIP RD$800.

Evelyn dice que sobrellevará su enfermedad hasta que su Creador quiera y que se acoge a las palabras bíblicas: “Nada es imposible para Dios”.