La canciller venezolana, Delcy Rodríguez, quiso ayer adelantarse a una sesión convocada este martes a petición de 18 países de la OEA al arremeter contra las “graves acciones injerencistas” de esas naciones que, a su juicio, actúan en “contubernio” con el titular de la organización, Luis Almagro.

Sentada a la izquierda de Almagro en una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), Rodríguez tildó de “traidor” y “mercenario” al secretario general y expresó su rotunda oposición a la sesión de este martes, convocada “sin el consentimiento” de Venezuela.

“(He venido) para aclarar y denunciar las graves acciones injerencistas que en esta organización vienen acometiendo tanto su secretario general como una facción minoritaria de algunos países de nuestra región”, dijo Rodríguez al comenzar la reunión, convocada a petición del Gobierno venezolano.

La canciller se refería así a los 14 países que la semana pasada firmaron un “ignominioso comunicado de tenor altamente injerencista” sobre Venezuela, en el que pedían que esa nación fije un calendario electoral y libere a los políticos presos.

Esos países -Canadá, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay- han convocado, junto a otros cuatro caribeños -Barbados, Bahamas, Santa Lucía y Jamaica- la sesión de este martes dedicada a “considerar la situación en Venezuela”. El Gobierno venezolano ha solicitado al Consejo Permanente, presidido hasta el sábado por Belice, que cancele la sesión, aunque por ahora no ha “recibido respuesta”, según la canciller.

“Quedan violentadas con esta convocatoria espuria normas elementales en la carta de la OEA”, subrayó.

“Alertamos a la comunidad internacional de no dejarse engañar bajo la falsa máscara de que no se quiere agredir a Venezuela, que solo se quiere discutir sobre la situación en Venezuela”, añadió. Según Rodríguez, lo que se esconde bajo ese pretexto es una campaña orquestada desde el Gobierno estadounidense para “acabar con la revolución bolivariana” y sustituir al presidente Nicolás Maduro, ejecutada por Almagro con una “actuación ilícita, desviada” y con el “contubernio de una facción minoritaria de países”.

“Un grupo menor de países oponentes política e ideológicamente al modelo de la revolución bolivariana han desplegado una suerte de diplomacia blanda” que está “vinculada indisolublemente” al “extremismo obsesivo de Almagro” en “su intención de dañar” a Venezuela y etiquetarla “como un país problema a atender y resolver con premura”, agregó.

Acusó a Almagro de “mentiroso, deshonesto, malhechor y mercenario”, un “traidor de todo lo que representa la dignidad de un diplomático latinoamericano” que “ha dedicado su gestión a agredir obsesivamente a Venezuela y su pueblo”.