El proyecto Merengueros Siglo XXl es la más grande iniciativa que se ha tomado en el país para exaltar nuestra música, desde una perspectiva colectiva.
Se ha logrado crear una comunidad musical “comunista”, si se quiere, porque se persigue un fin común.
Nunca se había visto tantos músicos y agrupaciones del género juntos, procurando dimensionar nuestra música, en estos tiempos cambiantes, tan carenciados de criterios esenciales, debido a los imperativos impuestos por una realidad lacerante, que permea hasta los valores que deberíamos preservar de algún modo, porque definen nuestra identidad como nación y como pueblo.
Tiene que venir gente de fuera, como la UNESCO, a resaltar los valores de nuestra música, declarando al merengue como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, una distinción que no cualquier género musical posee, que nosotros nos ganamos con nuestra música, y que ni siquiera hemos podido celebrar en armonía.
¡Qué pena que en vez de alegrarnos y celebrar todos  en grande, los músicos dominicanos se encuentren envueltos en una rebatiña conceptual, que se torna a veces irrespetuosa e insolente, donde de repente ha aparecido mucha gente “afilando y sacando hacha”, tratando de matar la gallina de los huevos de oro, que sigue siendo el merengue.
Porque aquí, y se ha demostrado, ¡sin el merengue no hay fiesta!
Pueden haber celebraciones con otros géneros, pero lo que llena la pista y da sazón, del bueno, al ambiente, es el merengue, por más que otros ¡brinquen y salten!
No vamos a señalar casos particulartes, porque en el “trencito” se han montado hasta empresarios tratando de pescar en rio revuelto, lo cual no consideramos adecuado, más bien innoble, y una agresión innecesaria a una comunidad de artistas de la cual siempre se han servido.
Pero okey, son incidentales, que a final de cuentas no definen, ni inciden…
Lo difícil e incomprensible es, que merengueros tradicionales, que defienden y buscan exaltar el género musical del cual se han sustentado desde los 80’s, no sean capaces de ponerse de acuerdo para expresar un criterio común que conduzca la barca a arrimarse por lo menos a buena boya, aunque el destino final sea el puerto.
No, lo que hacen es pelearse entre sí…Y miren por quién, ¡por Omega!, que sin ánimo de restarle importancia a su popularidad e incidencia en el pueblo,  no debería ser ahora mismo la “manzana de la discordia”.
No hemos perdido la capacidad de asombro….

Se niegan a sí mismos los que siendo artistas con tanta calidad, manifestada, expresada, comprobada, tengan que supeditarse a Omega para definir su “antes y después” en el merengue.

Y los denominados urbanos, riéndose con la muela de atrás, con el lío que han creado, y la importancia que han alcanzado en esta coyuntura, arrodillando y haciendo girar en torno a ellos a las más representativas figuras del merengue. ¿Quién lo iba a decir?.
A todo esto, Omega ni siquiera ha dicho nada de lo que ha generado sin estar en la cárcel. ¡Bien por él! Que los deje que se maten y que sigan con  su berrinche, poniendo de relieve de verdad quién es ¡El Fuerte!, porque a final de cuenta, de eso se trata.
Lo que nadie ha reclamado, ni se ha dicho nada, es por qué no estuvo Juan Luis Guerra en “Solo Merengue”.
Peleándose por la ausencia de Omega y no por la necesaria presencia de alguien que  es el principal exponente del merengue a nivel mundial:  ¡Juan Luis Guerra!.
¡Qué paradoja!
Ello demuestra hasta donde se ha llegado en la inversión de valores.
De repente ha quedado demostrado aquí, que Omega  genera más fricciones, y  es más importanrte que Juan Luis Guerra  solo porque no estuvo presente en el evento de los merengueros clásicos.
Otra lectura no se le puede dar al asunto, aunque algunos se rasguen la vestidura y no lo quieran admitir.